De primeras maratones sólo hay una.

Ayer acabé mi primera maratón. Tengo 20 años y esto que escribo es lo que me pasó la semana antes de la carrera y durante ésta.

Llevaba 6 meses entrenándome para correr la Mitja de Granollers y la Maratón de Barcelona, todo iba sobre ruedas hasta que, oh, sorpresa: el último día de rodaje, a una semana de la maratón, mi rodilla decidió molestarme. Después de estirar casi no podía ni caminar, y durante la semana,  me dolía haciendo según que cosas. Suerte la mía de tener a un fisio que el viernes por la mañana me alegro una semana bastante triste. Si había pensado en que quizá no podría correr el domingo, el me dijo que no, que me veía bien y que lo peor que me podía pasar es que me tuviese que parar por el dolor. Así que eso hice, correr.
El domingo a las 8:30 empezaban a salir los primeros, yo ya me había tomado un ibuprofeno para la rodilla  y la carrera pintaba bien. Los primeros kilómetros no fueron mal, la rodilla me molestaba un poco pero a partir del 10, todo fue sobre ruedas, iba fino fino  y a buen ritmo con un compañero de la universidad.  Pero no todo iba a ser tan bonito, allá por el km28, la rodilla se despertó de su sueño y empezó a dar por saco: ahora cada vez que apoyaba la pierna izquierda sufría de un pequeño pinchazo, el dolor del cual iba aumentando al paso de los kilómetros. Así corrí, cojo, hasta el km34.

Por si los pinchazos en la rodilla no fueran poco, me caí, si. Gracias a que habían quitado los pivotes verdes de plástico para tener más espacio dejaron unos pequeños tornillos de plástico que sobresalían del asfalto. No los vi y “chuté” uno de ellos, digo chuté porque el impacto fue brutal, me fui por los suelos, los corredores de atrás se asustaron, incluso vi como uno me pasaba por encima mientras yo decía “si, si, estoy bien“. Estaba bien? Una mierda, yo “pensaba” que estaba bien. Tenia una rascada en la mano de la cual salía sangre a buen ritmo y el dedo gordo del pie derecho se había inflado al momento (yo pensaba que era una yaga, pues era “blandito” al pisar), pero no me importó, seguí corriendo pensando en llegar al avituallamiento del km35 para limpiarme la herida con agua y continuar. Todo esto, con mi amiga la rodilla, no nos olvidemos de ella.

Ya en el avituallamiento, cogí una botella de agua y me tiré una poca por la “rascada” que resultó ser un agujero (literal) en la base del dedo índice del dorso de la mano, entonces me dije a mi mismo “a la Cruz Roja de cabeza” así que ahí fui. La chica, al verlo dijo “eso necesita mínimo un punto” a lo que yo dije “y no me lo puedes poner luego?“. Aprovecho ahora para darle las gracias, ya  los otros dos chicos que estaban allí también, pues me apañaron una cura para que no se me infectara la herida y no se me abriera más y me dejaron continuar (eso si, la chica me hizo prometer que al llegar iría directo a la clínica, lo hice, conste en acta!). Pasaron 10 minutos. 10 minutos en los que estuve parado, y estar parado cuando corres cojo por una lesión significa que la lesión se enfría y que volver a arrancar es horroroso por el dolor y la agonía que supone. Lo hice. Le eché dos pelotas y seguí corriendo, ya sólo faltaban 7km para la gloria.

Al entrar en el casco antiguo leí una pancarta que me marcó para el resto de los km “El sufrimiento es temporal, el orgullo dura toda la vida” me metí eso en la cabeza y poco a poco fui comiéndome los kilómetros, caminaba en los avituallamientos para hidratarme bien incluso comer algo en el km 40, al encarar el Paralelo.
Ahí, en el Paralelo, cuando sólo me quedaban 2km de sufrimiento, pues aunque faltaban aún 195 metros después de los 42km, esos los disfruté como nunca. Lo había conseguido, había saltado el muro, mi rodilla, mi pie derecho, mi mano, todo. Y había llegado, “entre terribles sufrimientos”  como dice Antonio Recio, pero había llegado.

Hoy, un día después, tengo una morcilla a modo de dedo gordo del pie derecho (por el color y la forma), un punto, que me pusieron al llegar a la linea de meta en la clínica de la Cruz Roja, apenas puedo doblar la rodilla sin ver las estrellas, y agujetas en todo el cuerpo. Pero tengo algo de lo que muchos no pueden hacer alarde: tengo el orgullo de haber corrido mi primera maratón y de haberla acabado habiendo pasado por lo que he pasado.

PD: el tiempo según el chip ha sido de 3h53′, pero me he tomado la libertad de quitarle los 10 minutos que estuve parado en la Cruz Roja, así que se queda en un magnífico tiempo de 3h43′ .  Un vídeo que podría resumir la carrera: Vídeo

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2 comentarios

Archivado bajo Indefinido

2 Respuestas a “De primeras maratones sólo hay una.

  1. Miquel

    Molt bo Albert!! Llastima que jo no pugui dir el mateix. Et mereixes el gran premi que es l’orgull d’haver-la pogut acabar!!!

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