Una broma como dios manda.

Hace ya varios años disfruté de últimos campamentos del Esplai (una especie de Boy Scouts), fuimos a Menorca y nuestro único sistema de locomoción eran bicicletas. Si me pongo a pensar seguramente me vengan muchos recuerdos, pero de lo que jamás de los jamases me olvidaré es de una broma muy pesada en la que fui el principal protagonista.

No sé si habéis ido a algunos campamentos del estilo, pero normalmente hay una noche dedicada al terror en la cual se hace una especie de “Túnel del terror” para pasar un mal rato y que los monitores se echen unas risas. La broma se dio en esa noche en el bosque que teníamos al lado. Cuando me tocó entrar a mí en el túnel lo hice sólo (como los hombres de verdad),  entré sin miedo y cuando ya estaba llegando al final uno de los monitores me dijo que me esperara en un rincón del recorrido sin hacer mucho ruido hasta que pasaran todos por el túnel. Una vez pasaron todos se percataron de que yo no estaba entre ellos, empezaron a gritar mi nombre para saber dónde estaba, obviamente no contesté pues aun no me dijeron nada de salir.

La parte fuerte del asunto fue que cuando iba a volver al grupo uno de los monitores tuvo una inspiración divina y dijo “Que te parece si hacemos vivac, y ya mañana por la mañana reapareces en el campamento” Mi respuesta después de meditarlo un poco, fue aceptar. Así que me nos trajeron un saco de dormir y nos pusimos a dormir en un claro a una distancia prudencial  de las tiendas.  Mientras charlábamos tan tranquilamente se escuchaban los gritos de “Navarroooooo!!” y similares. Al final nos dormimos, y despertamos al amanecer, después de dormir bastante bien.

Hay que decir que dio un poco el cante, pues viendo que yo no aparecía, los monitores no alertaron ni al otro grupo que acampaba a escasos metros de nuestro campamento ni a la policía ni a nadie más, pero supongo que  nadie cayó en ese detalle.

Ya por la mañana cogimos las bicicletas y fuimos a comprar algo de desayuno al pueblo cercano, y volvimos al campamento. Cuando llegué entré como si no hubiese pasado nada, las caras fueron indescriptibles, como si viesen un fantasma, y no era para menos, que alguien desaparezca y al día siguiente vuelva como si no hubiese pasado nada, tiene delito.

Aunque me supo mal por mis compañeras de tienda, pues una en concreto lo pasó bastante mal, pero ahí se demostró lo que uno vale, pues me podrían haber odiado a muerte (seguro que aun se cagan en mi cuando piensan en ello) después de aquello, en cambio,  no lo tuvieron muy en cuenta y los campamentos acabaron con normalidad.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Una broma como dios manda.

    • Podría haberme puesto sangre de mentira y rasgarme un poco al ropa, entonces si que habría sido Epiquisimo. Pero no lo hice, porque en el fondo soy buena gente.

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