Sol y nubes: el juego de la confusión.

¿Os habéis preguntado nunca por qué hay días en los que las nubes y el sol se alternan constantemente? Esos días en los que estás dispuesto a pasar el día en la playa cual guiri de vacaciones en Marbella. Pero por extrañas razones no consigues pasar ese día tan esplendido que te habías planteado pasar. Y todo por unas malditas nubes. Unas nubes que van y vienen, que te cortan el rollo de golpe. Estás ahí al sol, te levantas para meterte en el mar y pum, NUBE! Jódete pringao! Seguramente habréis tenido miles de días como estos, si no los habéis tenido o no salís de casa, o mentís como cosacos.

Las sensaciones que se le quedan a uno en el cuerpo después de uno de estos días son confusas. No sabes si el día ha sido bueno o malo. No sabes si realmente hacía un día de playa o un día de quedarse en casa. A ratos sol, a ratos nubes. Menudo bodrio. Y te preguntas ¿por qué? Quien sabe. Las nubes son un fenómeno natural y se mueven por acción de las corrientes atmosféricas así que intentar buscar un ente culpable de este hecho es una pérdida de tiempo.

Una situación parecida, en la que si hay un posible causante de tal confusión, es aquella en que un profesor tiene el deber de guiarte en un proyecto, de decirte lo que debes y no debes hacer. Los hay que son muy buenos y aciertan siempre. No te hacen hacer faena inútil. Sólo la justa y necesaria. Si haces algo mal, colleja. Si haces algo bien, premio. A esto lo llaman coherencia. Otros en cambio son como un día de estos con nubes, te dan unas pautas cuando hace sol y otras cuando está nublado. Entendemos este ejemplo como el hecho de que el profesor cambia de opinión mágicamente según el pie con el cual se levante. Pie izquierdo: a deshacer lo hecho. Pie derecho: a hacer lo deshecho. Y así hasta que te cansas y suspendes. Este tipo de guías son maestros de la confusión, capaces de sacar lo mejor y lo peor de ti, haciéndote avanzar y retroceder a su antojo de tal manera que al final no sabes si lo que haces lo haces bien o mal. Sin saber que es lo que realmente deberías hacer por miedo a equivocarte y que el profesor te de un capote.

Un capote merecido según su cambiante criterio, pues su criterio es el único y verdadero. Palabra de profesor. Amén. Y ahora vas y replicas, listo. Y tu, sin saber dónde meterte exactamente aceptas el capote pensando que si te lo ha dado es merecido. Y no protestas, porqué protestar es malo, corres el riesgo de que te vuelva a dar un capote. ¿Y tu no quieres otro capote verdad? Así que coges, te callas la boca, aceptas lo que dice y te vas. Te vas pensando en que “bueno, si me dice que lo hago mal será por algo” , aceptando tu derrota porqué estás realmente ofuscado. Ya cuando han pasado unas horas reflexionas. Te preguntas “¿Y que he hecho mal?“. Y te contestas “Pero si hago lo que me dice“. Claro, haces lo que te dice porqué te importa el proyecto y haces bien. El problema está en que hay días en que lo que haces es correcto, y otros días no lo es. Y lo jodido es que no depende de ti. Depende de alguien que es como un día con nubes. Si hay nubes, mala suerte. Si no hay nubes, ¡fiesta! Y así vas. Intentando encontrar una respuesta, sin éxito claro está. Nunca debes preguntarle al profesor acerca de su coherencia. Lo más seguro es que te de puerta y encima te de otro capote, de gratis. Y te lo habrás buscado, por intentar hacer bien tu proyecto.

Después de este palique estaréis todos recogiendo recuerdos de vuestra memoria viendo que esto os ha pasado más de una vez en la vida. Ya sea un día con sol y nubes. Un profesor inútil que no sabe llevar un proyecto. O simplemente una persona cualquiera, que no te guía ningún proyecto profesional,  pero que si que comparte contigo algunos otros proyectos de tu vida. Personas que son como tu profesor inútil, que hay días que tienen nubes, y días que tienen sol. El gran punto es a las nubes no se les puede pedir que actúen consecuentemente para que tu dejes de vagar confundido entre dos tierras.

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Cuando se rompe la monotonía.

Acostumbrado monotonía del día a día ya no te sorprendes de la cantidad ingente de turistas que bajan del tren mientras esperas el momento oportuno para entrar. Esta monotonía se mantiene inquebrantable inmune a lo que pase más allá de la estación, pero hay días en que todo cambia. Una chica, un sitio libre entre los turistas que aún no han llegado a su destino, y el trayecto entre dos estaciones de tren. Compartes ese rato  con la nueva compañía intentando no mirarla constantemente, sólo lo haces una vez. Ella sigue leyendo. Tú, también.

Es entonces cuando el viaje llega a su fin. Ella se levanta para bajar del tren, tu para buscar un sitio más cómodo.

Ella sonríe al ver el motivo del cambio. La sigues con la mirada y justo antes de bajar del tren ella se para, se gira, y te regala una sonrisa desenfadada. Sin dudarlo se la devuelves. Se va. Empiezas a pensar en ir detrás de ella para preguntarle el nombre, su número de teléfono, cualquier cosa. Pero ya es tarde. Se ha ido. Y el tren también se va y tu con él.

Sigues dentro del tren de vuelta a casa pensando en que habría pasado si te hubieses levantado para hablar con ella, sobre cosas que no vas a poder saber, porqué has perdido la oportunidad de saberlas. En un principio te arrepientes de no haber hecho nada pero lo piensas bien y te das cuenta que la gracia de esos pequeños momentos que rompen la monotonía es esa: que son efímeros, y las cosas efímeras tienen su encanto.

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Para el 2013…

Estamos ya a dos de enero y no son pocos los posts que he leído marcando objetivos para este 2013. Después de meditarlo un poco creo que voy a hacer la mía propia, puede que no los acabe cumpliendo pero estarán escritos y al acabar el año podré lamentarme de no haber cumplido más de la mitad.

Ahí van:

– Conseguir irme de erasmus en septiembre.
– Empezar a diseñar mi propia red social.
– Correr la maratón de Barcelona sin lesiones y mejorar mi MP.
– Conseguir correr un 10k a gusto y bien.
– Iniciarme en el trail running.
– Correr más kilómetros que el año pasado.
– Aprender un poco más de alemán.
– Irme de interrail un mes. (el cual ya está programado)
– Dominar el mundo.
– Resolver un problema NP-Hard con un algoritmo polinómico.
– Conseguir que Windows no se cuelgue ninguna vez.
– Afinar mi reloj interno para despertarme justo en mi parada.
– Molestar un poco más a mi hermana pequeña.
– Jugar a Minecraft en el Marenostrum.

Hasta aquí creo que está todo,  hay algún que otro imposible, pero los otros puedo alcanzarlos, o eso creo.

Que tengáis un buen 2013!…. y agárramela que me crece!

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El cuerpo humano y su efecto dominó.

Hoy hace un mes que no entreno en condiciones, y todo esto es gracias a una cadena de lesiones que no acaban de dejarme tranquilo, seguramente ya no llegue en condiciones de cumplir el objetivo que me había propuesto para este año en la Mitja de Granollers (1h 30’ mah o menoh) ya que un mes sin entrenar bien tiene sus consecuencias. Quizá he pecado de novato y de confianza de “va, que ya estoy bien!”, quien sabe. La cosa es que nada es tan malo como para no verle un lado positivo, y el estar un mes parado con lesiones varias ha hecho que aprenda cosas sobre el cuerpo humano y de como reacciona cuando tiene algún problema. Como ya he dicho, sin las lesiones que he ido padeciendo este mes no habría aprendido nada, así que ahí va mi pequeño suplicio :

Todo empezó con una sobrecarga en el gemelo izquierdo. Apareció al día siguiente de hacer un rodaje, seguramente a causa de la última cuesta que tengo antes de llegar a casa. A lo que parecía que solo era el gemelo se sumó una molestia en el glúteo de la misma pierna, no le dí importancia. Después de reposar una semana, el domingo fui a  un 10k al que me había inscrito, todo iba “bien” (puesto que no cogí el ritmo en ningún momento) hasta que en el km 8 asomó de nuevo el gemelo, acabé como pude. El dolor del glúteo no apareció durante la carrera, cosa que me pareció perfecta. Aún yendo la carrera como fue la acabé en 45’29”. Al lunes siguiente ya estaba llamando al fisio para la sobrecarga, me dio hora para el mismo miércoles. 

En el fisio la cosa cambió un poco, le comenté lo del gemelo y como apunte de esos que se dicen como si no tuviesen importancia le dije que me había estado molestando también el glúteo al caminar. Fue ahí directamente, y poniendo el dedo en un punto dijo “¿Te duele aquí?” mi respuesta fue tal que “ighiosghoighriowg.. ¡si!”, a partir de ese momento empecé a ver las estrellas. Tenía la cadera enganchada y a desengancharla se dedicó, también descargó un poco los gemelos, pero lo principal fue la cadera.

La semana siguiente la pasé con la pierna adormecida, agarrotada, llamé de nuevo al fisio y me dijo que me pasara a primera hora del día siguiente. Aquí es cuando empecé a aprender cosas. Se ve que la cadera no se había quedado bien puesta y que la pelvis no giraba del todo bien, creando una tensión extra en los músculos isquiotibiales, me hizo un crec, y como nuevo. O eso creía yo…

El viernes, entreno suave, con un poco de molestia, pero con buenas sensaciones en general. El domingo de la misma semana tocaba la Mitja Marató de Mataró. El día de la cursa todo iba perfecto, calentando buenas sensaciones y al empezar aún mejor. Venía de dos semanas “parado” y sorprendentemente se notaba el trabajo hecho hasta el momento, yendo a un ritmo de 4’19” los primeros 5km, todo cambió cerca del km 7. Empezó a dolerme el isquiotibial, por la parte baja, cerca de la rodilla, paré un par de veces a estirar para ver si mejoraba (iluso, HA!), pero nada, seguía igual, aún así pasé el km 10 en 44’45” (marca personal no oficial, ¡ojo!). Los 5km siguientes fueron un suplicio, el dolor acabó por subir hasta la cadera y después de detenerme varias veces por el dolor y de intentar correr de nuevo, desistí en el km 15 ( 1h 10’). A partir de ahí, acabé caminando, si, yo si no es por causas mayores no abandono. Fueron 6km caminando, pero acabé (y haciendo sub 2h). El masajista de la organización me dijo que tenía una sobrecarga en isquiotibial de la pierna izquierda de caballo. Así que nada, como todas las sobrecargas, me dí una semana de descanso!

Pero no todo iba a ser tan bonito: todo se fué, el isquio dejó de molestar a los pocos días, pero la zona de la cadera seguía y seguía. Ahora a sabéis que viene no? Fisio. Fui ayer, y volvía a tener la cadera enganchada, esta vez más aún que la otra vez.  La verdad es que lo pasé bastante mal, me dio una buena paliza en el punto “D”. Cuando llegaba un poco de refilón a la zona del glúteo noté que me dolía bastante también, así que también se llevó parte de la paliza, igual que el resto de la pierna, que estaba cargada de mala manera. Ahí llego mi pregunta: “¿qué tengo inflamado?,¿puede ser que todo eso sea por la cadera?”. Ahí es cuando llegó la clase de anatomía. Cogió una columna con una pelvis que tenía allí y me explicó algo tal que:

Lo que duele tanto en el glúteo es la inserción de varios músculos en el isquión, se insertan los isquiotibiales (vamos, que hay un amasijo de tendones ahí metidos) . Al tener la cadera enganchada hace que la zona del isquión trabaje en una tensión que no es la adecuada a causa de que ve reducido su movimiento. Y si éste no trabaja bien, los músculos que dependen de él tampoco, por este motivo la tensión se va transmitiendo a lo largo de la pierna haciendo que todo lo que depende de él acabe también con una tensión inusual unos músculos que se ven perjudicados, entre otros, son los isquiotibiales y los gemelos. Qué casualidad! Donde yo tenia las sobrecargas.

Al acabar la miniclase, la cual fue interesante sólo pude llega a una conclusión: el cuerpo humano tiene demasiadas dependencias en si mismo. Así que olvídate de lesionarte sólo una parte del cuerpo, todo va ligado, alguna otra parte se acabará resintiendo a causa de la lesión principal, no es posible cascarse sólo de algo, es como una cadena de trabajo, si alguien no hace bien el suyo, el trabajo del siguiente no será óptimo.
Dicho más llanamente: el cuerpo humano es como una larga fila de piezas de dominó, si tiras una, ten claro que vas a tumbar otras muchas piezas. Es el efecto dominó del cuerpo humano.

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Los inconvenientes de ser obeso que nunca te han contado.

Actualmente la obesidad es considerada una epidemia por los grandes problemas de salud que comporta y la cantidad de gente que la padece. Los problemas que con lleva son variados como la diabetes, trastornos cardiovasculares (colesterol, presión, arterial, etc.). Estos problemas son los que los médicos citan siempre cuando se habla del problema, pero hay otros, que no son citados por los médicos y que seguramente no mucha gente se ha percatado de ellos.

Problema 1: Los aviones.

Si uno no viaja normalmente en avión quizá no lo sepa, pero los asientos no son de los más anchos que ha creado el hombre, y por ese motivo en algunas aerolíneas hacen la guarrada de cobrar dos asientos (cosa ilegal, por cierto, y denunciable). Y si no estás lo suficientemente obeso como para ir en dos, da por hecho de que vas a sentirte como una sardina durante todo viaje.

Problema 2: La crema.

Este problema sobretodo se acentúa en verano, cuando al ir a la playa, piscina o sucedáneos  hay que ponerse el protector solar. Cuando tienes que ponerte crema tienes que ponértela en casi todo el cuerpo (lógicamente) y eso lleva a la deducción de que cuan más grande es uno, más crema gasta. Es como cuando tienes un tetrabrik de leche:
lo acabarás antes si usas vasos de medio litro que si usas unos de 200ml. Con la crema igual. Además, y esto es un poco cruel, hay que contar con los pliegues que cada uno puede tener, eso hace que aún tengas que usar más crema. Todo suma.

Problema 3: Los robos.

No hay que ser un premio nobel para percatarse de que la gente obesa es un objetivo claro cuando se trata de robos. Yo siempre pregunto: A quién le vas a robar, ¿al que te puede pillar, o al que vas a dejar atrás en un momento?  Y eso que yo de carterista tengo más bien poco, pero la idea queda clara. Si te roban es muy difícil que puedas perseguir a tu ladrón a no ser que seas una máquina i aún siendo obeso estés en una forma física suficiente para cascarte un acelerón de sopetón.

Problema 4: El calor.

En verano cuando el sol pega no tiene piedad con nadie, nos da a todos con la misma intensidad, pero hay algunos que reciben más sin poder evitarlo. Todo gira en torno al hecho de que cuan más grande es un objeto más superficie tiene para que los rayos de sol incidan sobre él. Si, habéis pensado bien. Cuanto más obeso está uno más le pega el sol, y más se calienta, con la consecuencia de que se pasa
aún más calor. Eso sí, en invierno es una ventaja el poder calentarse más rápido. No todo iban a ser inconvenientes.

De problemas hay más, de hecho podría haber escrito dos o tres más, pero lo he descartado porqué podría ser demasiado cruel, y no tengo yo la intención de mosquear a nadie.

En resumen y quitando un poco la coña del texto anterior, tengo que decir que yo he tenido sobrepeso durante bastantes años de mi vida y que ahora que no lo tengo me va todo mejor. Ya no es por el aparentar de estar gordo, o flaco (algunos flacos dan grima) si no el simple hecho de tener una buena salud. Quizá si eres obeso te de igual serlo porque te han enseñado a “quererte como eres” y con eso vas a todos lados, pero no, deja de utilizar esa excusa, esa excusa sirve cuando eres feo, o cuando padeces algún problema otro problema físico irremediable, no cuando te sobran 40 quilos. Todo se reduce a tu salud y bienestar.

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Ya no se puede ni “mear” tranquilo!

Ayer mientras desayunaba me topé con una noticia bastante graciosa: en Lepe se ha aprobado una ordenanza municipal que multará a aquellos que orinen en el mar o en la playa con multas de hasta 750€.

Que prohíban mear en la playa en si, en la zona de arena, me parece correcto ya que es como mear en la calle salvando las distancias (en la arena puedes taparlo para que “no se note”) y al tener unos lavabos públicos se podría castigar como comportamiento incívico. Controlar esto es bastante fácil: pones al socorrista o al policía de turno a buscar xurras y señoritas agachadas y comprobar que están orinando.

Pero cuidado, aún nos queda el mar! Ahora no puedes mear en el mar. Y yo me pregunto, ¿por qué? Es como un poco absurdo prohibir mear en el mar por ser un acto poco higiénico cuando los peces se cagan, mean y fornican en él. Quiero decir que vale, una cosa es jugar a los barquitos dentro del agua, cosa que es desagradable, igual que lo encontrarse basura flotando en el  agua, pero estamos hablando de mear, líquido, que se disuelve en el mar.
Estamos hablando del mar, una masa de agua my extensa y en continuo movimiento, no de una piscina, que si te meas el meado se queda ahí hasta que vacían la piscina, dónde encuentro normal que no se pueda por motivos higiénicos ya que si todo el mundo se mease dentro sería como una piscina de cerveza, con su espumita y todo!

Y aún diré más, como van a saber si estás orinando en el agua? Por ese movimiento que haces al alejarte un poco de la masa de gente para que no noten esa corriente de “agua” caliente que provoca dicha persona? Porqué no encuentro otra manera de que el vigilante pueda llegar a decir, desde lejos, que una persona está orinando. Una cosa que podrían hacer es poner a alguien que acompañara a los bañistas y fuera comprobando la temperatura del agua que esta alrededor del bañista, pero eso sería demasiado caro y dudo que lo hagan.

Así que, viendo que no os pueden pillar queridos Leperos, yo optaría por seguir meando en el agua, como toda la vida. Total, como ya he dicho antes, si lo hacen los peces, ¿por qué no vamos a hacerlo nosotros?

 

Fuente:  Lepe multará con hasta 50 euros por orinar en el mar o en la playa.

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Los ingenieros tenemos ventaja!

Cuando me metí a estudiar informática sabía donde me metía, ya me habían advertido de que lo que vienen a ser “chicas” había más bien pocas.  Y si, es cierto, hay pocas chicas, muy pocas, aunque poco a poco vamos engañando a más y el ratio va aumentando. Sin ir más lejos me veo obligado a comentar que la semana pasada en una clase de problemas éramos 3 chicos y 4 chicas, si, 4, CUATRO, FOUR, sin contar al profesor, claro, que sino estaríamos empatados, pero lo importante son los estudiantes, y había más chicas que chicos!

Como os podéis imaginar triunfar en la carrera (entendamos triunfar como ligar) es bastante complicado, si tenemos en cuenta que hay muy poca oferta para mucha demanda, los niveles de competencia son muy elevados.  Es como cuando te preparas para una prueba de acceso para X lugar muy prestigioso y sólo hay cinco plazas para los cinco mejores. Lo lógico es prepararse a consciencia para entrar pues sólo hay cinco plazas para 100 aspirantes que os habéis presentado. Los 95 que no entren seguramente sean también muy inteligentes, pero no han conseguido estar entre los cinco mejores y a causa de ello deben ir a X lugar de menos prestigio. Qué pasa entonces? Estos 95 pasan de ser unos “perdedores” por no haber entrado en el otro sitio a ser los putos amos del sitio que tiene menos prestigio.

Con la ingeniería, las chicas y triunfar pasa lo mismo. En los años de carrera los estudiantes a causa de la competencia empiezan a desarrollar sus técnicas de trato con las chicas para ser los mejores de la facultad y poder conseguir una de las 20 chicas. Como en el ejemplo anterior, hay muchos que no consiguen ligar al acabar la carrera y se van al mundo exterior. Con la sorpresa de que en el mundo exterior no hay solo 20 chicas, si no que hay una para cada chico, o más. Esto implica que si antes estaba preparado para triunfar con muchísima competencia, ahora esta desaparece a causa del aumento de “posibles ligues” y hace que los ingenieros liguen más que los demás titulados, que a causa de tener más chicas en sus carreras no han podido desarrollar tanto ese sentido del depredador.

Esta teoría puede parecer absurda pero como habréis podido comprobar las comparaciones son bastante claras y lógicas, así que tened cuidado con los ingenieros, están más preparados ante la escasez, y cuando el objetivo abunda, seguramente tengan muchas más habilidades que vosotros!

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